Service95 Logo
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»
Issue #074 Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»

All products featured are independently chosen by the Service95 team. When you purchase something through our shopping links, we may earn an affiliate commission.

Min Jin Lee: «Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia»

Min Jin Lee es la autora del nuevo libro del mes del Club de lectura de Service95 para julio: Pachinko. La novela cuenta la historia de los coreanos que vivieron en Japón durante la era colonial, dos guerras y el periodo de la posguerra, a través de las vicisitudes de una familia a lo largo de cuatro generaciones. En este ensayo exclusivo, Lee explora el juego de pachinko como la metáfora central de la obra y revela cómo las historias de la vida real de los coreano-japoneses cambiaron por completo el enfoque que le dio a su libro.

Al principio, el título provisional que le di a mi novela sobre el pueblo coreano-japonés fue «Patria», porque pensé que así es como los inmigrantes consideran su lugar de nacimiento. Escribí un primer borrador, pero cuando lo analicé con los ojos de un lector de ficción, me pareció soso y con aires de superioridad. Quedé muy decepcionada porque había invertido mucho tiempo y esfuerzo escribiéndolo. Sin embargo, sabía que no era viable así que lo dejé de lado. Escribí otra novela sobre los coreano-estadounidenses en Nueva York (Free Food For Millionaires), que publiqué en 2007.

Ese año, mi esposo consiguió un trabajo en Tokio, pero no me interesaba mudarme allí desde Nueva York con nuestro hijo pequeño. Aun así, necesitábamos el dinero y quería que los tres viviéramos juntos, así que nos fuimos. Una vez que me familiaricé con la ciudad de Tokio, me di cuenta de que dondequiera que iba, cerca de casi todas las paradas de metro o de las principales zonas comerciales, había salones de pachinko.

Archvie image of Pachinko Parlour in Kyoto
Kyoto (1978), Getty Images

El pachinko es una especie de juego de pinball vertical que requiere poca habilidad. Se puede jugar presionando una pequeña palanca, girando un dial o tocando una pantalla, dependiendo de la máquina. Los adultos juegan al pachinko metiendo una cantidad de pequeñas bolas de metal en la máquina, y uno gana o pierde dependiendo de cómo las bolas caen en cascada a través del laberinto vertical (estriado con pasadores de acero que alteran el curso de la bola). A lo largo del siglo XX, el juego evolucionó desde vendedores ambulantes que viajaban a festivales o transportaban las máquinas de pueblo en pueblo, hasta establecimientos consolidados que albergan docenas o incluso cientos de máquinas. En sus inicios, los niños ganaban dulces o juguetes, pero poco a poco el pachinko se convirtió en un juego de apuestas para adultos.

Man servicing pachinko machine in pachinko parlour, Japan
Tokyo (1997), Gerhard Joren

Dado que apostar por dinero en efectivo es una actividad que, en su mayoría, ha sido ilegal en Japón, el jugador ganaba tokens correspondientes a las ganancias en forma de jabón para lavar ropa, cigarrillos, bolsos o tarjetas de plástico incrustadas con metales preciosos. Para eludir la ilegalidad, estos tokens luego se podían cambiar por dinero en efectivo fuera de la tienda. Durante gran parte de su historia, el juego estuvo asociado con el crimen organizado y el fraude fiscal, y la sociedad lo veía como algo negativo. Sin embargo, desde la década de 1990, la industria —valorada en cientos de miles de millones de dólares— ha sido fuertemente regulada por el gobierno japonés, eliminando las ilegalidades.

Los operadores iniciales de los puestos de pachinko eran japoneses. Pero como este lucrativo negocio era considerado menos legítimo e indecoroso, se contrató a personas no japonesas cuando los empleados japoneses comenzaron a escasear. La del pachinko era una de las pocas industrias donde los coreanos –que sufrían discriminación social, legal y profesional— podían trabajar y, en ocasiones, prosperar.

Archive image of people playing Pachinko in Japan
Tokyo (1954) © Margaret Bourke-White/The LIFE Picture Collection

Mientras vivía en Japón en 2007, decidí reconsiderar mi manuscrito de «Patria». Empecé a entrevistar a coreanos y descubrí que casi todas las personas tenían algún miembro de su familia que trabajó alguna vez en un salón de pachinko. Visité los salones, entrevisté a los propietarios e investigué los tipos de máquinas, de las cuales hay innumerables estilos y modificaciones. Mi novela no es sobre el juego en sí. No, para nada. Sin embargo, el juego y su cultura influyeron en mi forma de pensar sobre el pueblo coreano-japonés, que tiene una historia migratoria única y compleja.

Pachinko se convirtió en una metáfora que me permitió contar mi historia. Quería explorar la idea de que la vida es como un intento de ganar un juego, uno que puede haber sido diseñado para que el jugador pierda. Los coreanos en Japón enfrentaron una persecución extrema. Primero como súbditos coloniales de 1910 a 1945, y luego como súbditos apátridas despojados de protecciones legales y sin tierra, ya que no fue fácil regresar a una nación devastada por la guerra y dividida en dos.

Man smoking in Pachinko Parlour Japan
Tokyo (1979), Image Press

¿Cómo los inmigrantes, migrantes, refugiados y trabajadores forzados, que han vivido en carne propia el colonialismo, el imperialismo, la Guerra del Pacífico (1941-45), la Guerra de Corea (1950-53), la legislación discriminatoria y la exclusión social, siguen viviendo, criando familias y logrando sus objetivos?

No me tomó mucho tiempo darme cuenta de por qué estaba tan equivocada cuando pensé en «Patria». Era un título objetivamente correcto, pero no capturaba la aleatoriedad y el destino de las vidas de las personas que se enfrentan a la inequidad estructural. Lo descarté y empecé de nuevo, porque descubrí que las vidas vividas se encontraban entre los espacios de las leyes y los acontecimientos históricos. Empecé a imaginar la vida real de los coreano-japoneses con sus búsquedas, sus sentimientos, sus obstáculos y sus deseos eternos.

Cuando escuché las voces del pueblo coreano-japonés; cuando visité donde viven, trabajan y asisten a la escuela; cuando comencé a experimentar un poco de lo que sienten en este fascinante país al que llaman hogar, me di cuenta de que están llenos de amor, fe, preocupaciones, insatisfacción, alegría, humor y esperanza. Al igual que todos nosotros, cada día se enfrentan a un mundo cruel de forma honesta y siguen viviendo a puro corazón. Es por eso que decidí llamar al libro Pachinko.

Read More

SUBSCRIBE TO SERVICE95 NEWSLETTERS

Subscribe