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Issue #024 El galardonado musical que combina humor con incomodidad
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Images of scenes during the Broadway musical A Strange Loop Marc J. Franklin Photos

El galardonado musical que combina humor con incomodidad

Cuando me reuní con Michael R Jackson por Zoom un lunes temprano por la mañana, lo notécuriosamente tranquilo, teniendo en cuenta que su musical debut, A Strange Loop, había sido nominado a 11 premios Tony. Para el final de esa misma semana, la producción —descrita como un musical estadounidense «big, black, and queer-ass» — ya había ganado dos reconocimientos, incluido el tan anhelado galardón al mejor musical. El sueño, que tardó 18 años en realizarse, fue recibido con una ovación por el público y aclamado por la crítica, lo que demuestra que existen muchas oportunidades para una producción que se atreve a ser diferente. 

El espectáculo sacude las telarañas de la vieja tradición «blanca» y ofrece un aire renovado a las obras para toda la familia que a menudo dominan sus teatros. «Creo que ciertamente hay valor en las obras de las que uno sale diciendo, “Qué gran espectáculo, ahora vamos a comer algo”» admite Jackson. «Pero creo que también es genial si dices algo como, “wow, sigo pensando en eso una semana después”». La sensación que te deja A Strange Loop se asemeja mucho más a esto último. Es un musical escrito por un hombre negro queer, sobre un hombre negro queerque escribe un musical sobre un hombre negro queer. Es autorreferencial, sin ser autobiográfico; inequívocamente específico, pero al mismo tiempo universal. Y es una obra sin complejos que no se disculpa por ser tan franca y directa. 

El espectáculo aborda todo tipo de temas, desde los prejuicios raciales y el sexo explícito, hasta Tyler Perry y la gordura, pero cuando se le pregunta a Jackson si le preocupaba abrumar al público con tantos temas delicados al mismo tiempo, sonríe y responde: «nunca me preocupó demasiado porque soy alguien que siempre está hablando de más». A la gente parece gustarle lo que hace, ya que la obra tiene una larga lista de productores que incluye a celebridades de la talla de RuPaul y Alan Cumming. 

Ambientado en la mente del personaje principal llamado Usher, él y sus seis pensamientos exploran el «strange loop» (extraño bucle) de la conciencia de Usher, y luego los seis pensamientos se convierten en maquinaciones que van desde «desprecio diario por sí mismo» hasta las percepciones de Usher sobre su padre hipermasculino y su madre fanática de la Biblia. La obra combina comedia con una crítica social directa (como los aplausos que termina dando el público durante la canción AIDS Is God’s Punishment), dejando a los espectadores con una extraña mezcla de humor e incomodidad. «Tenía muchas ganas de tocar fibras sensibles», comenta refiriéndose al tono de la obra, particularmente en lo relacionado con el tema de la religión y su uso como una herramienta en contra de las personas queer. «A decir verdad, no es solo una cuestión de homofobia. Es que todo suena tan bien». 

A los 41 años, el musical A Strange Loop sería una gran historia original de Broadway, si Jackson no estuviera tan arraigado en la industria. Al igual que Usher, Jackson trabajó en Broadway como acomodador en The Lion King y Mary Poppins durante años antes de que su propia obra llegara al escenario. Graduado de la Escuela de Artes Tisch de la Universidad de Nueva York y fanático del teatro de toda la vida, su extraordinario trabajo es su oportunidad de crear algo para los amantes del espectáculo que, a pesar de ser hermosamente «big, black and queer-ass», se siente extrañamente familiar. En el centro de A Strange Loop, estás tú —literalmente — el observador. Jackson aprovecha algo inquietantemente honesto de ser tan consciente de sí mismo. «Me sentía invisible, ignorado, incomprendido», explica. «Si otras personas se pueden identificar con esto, entonces no nos sentiremos tan solos estando juntos». 

Como señala Jackson, ha hablado con personas de todos los ámbitos de la vida que dicen identificarse con las dudas, la ansiedad y la autorreflexión de Usher. «Joni Mitchell tiene una frase famosa», dice, tratando de recordar las palabras de una de sus inspiraciones a la hora de crear «música para chicas blancas». «Todo depende de ti. No importa lo que esté sucediendo, todo depende de ti». 

En eso radica gran parte de la belleza de A Strange Loop porque, cuando termina, el giro más sorprendente es lo que la obra revela sobre ti.

Justin Kirkland es un escritor radicado en Brooklyn cuyo trabajo ha sido publicado en Esquire, Vulture y USA Today.

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